...

INSTRUCCIONES

Haga clic sobre el Botón "Comienzo de Lectura", Lea el texto de la forma y velocidad a la que este acostumbrado.

Cuando termine, haga clic sobre el Botón "Fin de Lectura", luego sobre el Botón "Siguiente"

00:00:00

EL MAUSOLEO DE SIPÁN

El caserío de Sipán está ubicado a 45 kilómetros de la ciudad de Lambayeque, en medio de campos cultivados y flora silvestre . Este lugar quizá hubiera sido muy poco conocido y visitado de no haberse descubierto la tumba del Señor de Sipán, un alto jefe de la cultura Moche que dominó la costa norte del Perú desde la época de Cristo ha st a 700 años después.

El lugar exacto donde está el mausoleo se denomina Huaca Rajada y queda muy cerca de la ciudad de Chiclayo. Allí, el arqueólogo Walter Alva ha encontrado cuatro tumbas distintas de personajes mochicas de diferentes épocas y niveles de poder, pero todos pertenecientes a la más alta nobleza.

Los primeros indicios de la existencia de una tumba importante de la cultura Moche en ese lugar fueron dados por los huaqueros, quienes cavaron en la huacay lograron extraer bellos objetos de oro que ofrecieron en venta. Esto puso en alerta a los arqueólogos y a la policía, que lograron detener la acción depredadora de los huaqueros y rescatar para los peruanos y el mundo una tumba intacta con todas sus maravillas, testimonios que nos permitan conocer las creencias y formas de vida de las personas de esta cultura.

El personaje de la tumba principal excavada por Alva habría gobernado hacia los siglos II y III de nuestra era. Fue enterrado en un sarcófago de madera con un atuendo muy rico en cantidad y calidad de piezas: una más cara funeraria de oro, seis orejeras d e oro con aplicaciones de turquesa, bastón de mando, pectoral, coronas y collares, además de innumerables cuentas de turquesa y coral, y muchos objetos de cobre dorado.

Varios acompañantes estaban junto a este gran Señor: dos mujeres, una a la cabeza y otra a los pies; dos hombres a los costados , un perro y una llama, todos vigilados por un sacerdote. Ellos, posiblemente fueron sacrificados durante el rito fúnebre, de acuerdo con las creencias moches relacionadas con la muerte y el tránsito al más allá.